Un año más hacemos resumen de lo acontecido y miramos al futuro. Aunque para muchos la palabra futuro se ha acortado enormemente, pues la verdad es que seguimos una senda nada propicia para las personas y también desfavorable para las variables macroeconómicas, pues con las dificultades, para muchas familias el largo plazo es casi llegar a final de semana o de mes.

Hace dos años escribí en esta misma revista: «Nos encontramos al principio de una crisis que es mucho más que un simple problema económico. Los primeros síntomas fueron una crisis financiera, luego inmobiliaria y posteriormente de toda la economía real. Ahora vemos las consecuencias de esta enfermedad: el desempleo, y la situación crítica de miles de familias que se acercan a la pobreza sin que hace sólo unos años se plantearan siquiera que esta eventualidad pudiera llegarles a afectar a ellos”.

El año pasado decíamos: «Estamos ante un cambio de modelo social, económico y también moral. Nos ha tocado vivir una época de transformación mayor de lo que nos podíamos imaginar hace tan sólo unas décadas. El modelo neoliberal ya no es capaz de solucionar muchos de los problemas sociales a los que nos enfrentamos, las crisis, que son consustanciales al sistema neoliberal, se suceden. Así, hace un siglo las crisis eran cada 20 o 30 años y ahora lo son cada 6 o 7. Hemos de ser conscientes de que si no modificamos nuestro sistema económico las crisis serán cada 2 o tres años hasta que en el sistema se instaure la crisis durante todo el tiempo».

Este año ya hablamos de la crisis de 2012 y no de la de 2008. ¿qué diferencia hay?. Pues la de 2008 fue una crisis de macromagnitudes, financiera y de explosión de las burbujas (inmobiliaria, del consumo, de los préstamos). Parecía que no nos afectaría a todos, simulaba algo lejano, de las alturas de la bolsa o las entidades bancarias. Y se pensaba que se podría arreglar con mediadas económicas neoclásicas que podrían tomar los Bancos Centrales.

Con el paso de los últimos 4 años, hemos podido ver que dichas medidas no han servido, debido a que las dos grandes variables (tipos de interés y masa monetaria) no han sido capaces de reactivar nuestras economías. El tipo de interés está bajo y ya no puede bajar mucho más (deberíamos haber aprendido de Japón, que teniendo los intereses casi a cero llevan casi dos décadas de crisis) y la masa monetaria, es decir hacer dinero en los Bancos Centrales y enviarlo a la economía, no se está aplicando en algunas zonas. En Estados Unidos y el Reino Unido sí se ha hecho y algo han mejorado, en la Unión Europea se ha decidido no hacerlo de forma masiva (salvo para ayudar a los bancos) y no ha llegado a la economía real, lo que ha hecho que la crisis se agudizara.

Ahora nos vemos a final de 2012 y principios de 2013 con esta nueva crisis, debido a que no hemos sido capaces de resolver la anterior. Es como cuando no curamos bien un resfriado y se convierte en neumonía . Esa neumonía nos está atacando a todos.

Resulta paradójico que nuevamente sean las clases más humildes las que están llevando el peso de la crisis, ahora acompañadas de las clases medias que ven su estabilidad cada vez más cercenada por un sistema económico que quiere arreglar los problemas con demasiada rapidez y sin tener en cuenta a las personas.

Esta nueva crisis de 2012 es mucho más profunda que la de 2008, pues se ceba con un gran número de familias a las que no les ha quedado ningún resquicio por el que salir de ella. Ya los bancos, las grandes instituciones y las grandes fortunas están a punto de salir de la crisis de 2008, incluso los estados están en una mejor situación para afrontar su deuda, sin embargo, los gobernantes han olvidado a las personas que no han contado con las mismas ayudas, haciendo que las familias lleguen a situaciones de autentica necesidad que tienen que ser paliadas por instituciones como RESURGIR.

Resurgir es esperanza, ahora es cuando RESURGIR es más importante. Dado que la economía neoliberal imperante no es capaz de sacar a las familias de la crisis, hay que recurrir a una nueva economía, la llamamos «Economía Cuaternaria», y consiste precisamente en solucionar los problemas con instituciones y voluntarios, que trabajan para los demás sin cobrar y que permiten mantener a flote a las familias que el barco económico ha dejado atrás.

Aún así, creemos que 2013 será un año de mejoras, tímidas, tibias, pero al fin y al cabo con algunos indicadores positivos. Lo ideal sería que esos indicadores fueran los relacionados con las personas, como el desempleo, y el crecimiento económico. Esperemos que sea esa la percepción que apuntemos en nuestra revista el año que viene.

Por todo ello, muchas gracias a todos los voluntarios y voluntarias de RESURGIR por seguir siendo el salvavidas de muchas personas que ven cómo la ola de la crisis les ha dejando sin más que las ayuda de los demás. Feliz navidad y que el próximo año mejoremos aunque sea poquito a poco.

 Francisco José Martínez López, Rector de la Universidad de Huelva